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México subregistró más de 9 mil casos de indígenas contagiados por Covid-19

México subregistró más de 9 mil casos de indígenas contagiados por Covid-19

México subregistró más de 9 mil casos de indígenas contagiados por Covid-19

Entre marzo y septiembre los datos oficiales subestimaron a la población indígenas con sospechas de suceder sido infectada; las fallas en la contabilidad continúan pues hay más de 3 mil contagiados que son “hablantes de lenguaje indígena” y al mismo tiempo se les cataloga como “no indígenas” y hay más de cien mil casos donde no se especifica su etnicidad.

Por Gibrán Mena Aguilar / Data Crítica para Botellín Aspecto Lab

La mañana de abril en que el auxiliar técnico sanitario maya Luis Cauich recibió la convocatoria de una amiga, pidiéndole que recibiera a su hija en el Hospital Integral de José María Morelos, Quintana Roo, el mundo sabía aún poco del virus SarsCov2 que se extendía sobre su superficie. Pero Cauich ya sabía esto: si la bisoño de 23 abriles padecía Covid-19, no había esperanza.

Empachado de angustia, Cauich le tomó signos vitales y datos de registro para su expediente: tenía diabetes, inmunosupresión, enfermedad renal, pulmonía, EPOC y una discapacidad. Encima, era indígena, información que dejó  registrada en el expediente próximo con el resto de información sobre su caso.

“Era maya, toda su tribu es maya”, narra el auxiliar técnico sanitario. Cubo su estado de vigor no había mucho qué  hacer. Al otro día, el virus le quitó la vida, y su óbito en un hospital  se añadió a la cojín de datos oficial de la Secretaría de Vitalidad federal (SSA), pero con un faltante: no se informó que la bisoño era indígena. La columna que indica que ella se reconocía como mujer indígena fue añadida por la SSA a la cojín seis meses a posteriori de su crimen,  hasta el 7 de octubre.

Como este, la dependencia invisibilizó más de 9 mil casos sospechosos de Covid-19 entre personas pertenecientes a pueblos indígenas (sumando a quienes así se identificaron y a quienes hablan alguna lenguaje), con fechas de ingreso a hospitales entre enero y octubre de 2020, a pesar de suceder contado con este apunte desde el inicio de la publicación de la cojín, revela el seguimiento continuo y prospección de los datos de los que hoy suman más de 2 millones 800 mil registros de pacientes en centros hospitalarios de todo el país.

“Ahora resulta que una institución nos va a proponer si somos indígenas. Si con el patronímico baste”, dijo con furor Cauich, al aprender que no había en los datos oficiales registro de la etnicidad de su amiga en junio, a dos meses de su crimen.

La variable omitida hasta octubre, bajo el nombre “INDIGENA” (sic) permite contrastar el número oficial de pacientes indígenas fallecidos por Covid-19 respecto al total de indígenas enfermos, una proporción conocida como letalidad y compararla con la letalidad entre no indígenas.

De las personas registradas como indígenas o hablantes de lenguas indígenas contagiadas 15 por ciento murieron desde comienzos de la pandemia, frente al 10 por ciento de no indígenas, de acuerdo con un prospección de los datos abiertos de la Secretaría de Vitalidad federal (SSA) realizado para esta investigación. Es proponer, la letalidad de Covid-19 para indígenas es 50 por ciento maduro que para el resto de la población, tomando en cuenta el promedio doméstico. El hecho de que los indígenas tienen una letalidad maduro según los datos oficiales, no fue mencionado en alguna de las conferencias diarias sobre coronavirus, de acuerdo con su registro estenográfico.

La disparidad en letalidad a escalera municipal se dispara aún más. Hasta 7 de cada 10 indígenas contagiados murieron en Motul —una comunidad citricultora, ganadera y turística a 40 kilómetros de la hacienda de Yucatán— frente a 2 de cada 10 no indígenas. Motul es tan pronto como uno de los más de 40 municipios en el país que han registrado decesos de indígenas y donde encontraron la crimen la medio, o más, de indígenas contagiados por Covid-19.

Una omisión de siete meses

El seguimiento a la cojín de datos, sus registros y variables, permitió observar cómo el 7 de octubre se añadió la columna “INDIGENA” (sic) con una discreta nota en pdf en la que se lee: “Se incluye la variable ‘INDIGENA’, la descripción y su respectivo catálogo”, sin más explicación.

En entrevista, la SSA argumenta que excluyó esta información durante meses para proteger la privacidad de los pacientes.

“Esa variable se encuentra en todos los estudios epidemiológicos. Lo que nosotros debemos hacer siempre es la protección del apunte, para que no puedan ser identificables las personas, porque los datos hablan de una condición de vigor. Entonces hacemos la consulta de qué variables sí, y de qué variables no se publican”, respondió Christian Zaragoza, director de información epidemiológica de la SSA.

México subregistró más de 9 mil casos de indígenas contagiados por Covid-19

OXKUTZCAB.- El pasado fin de semana, las autoridades sanitarias confirmaron el segundo caso positivo en el municipio, las autoridades locales aun insisten a los vecinos que la forma de evitar que el virus no pegue muy duro es seguir las medidas implementadas. Foto: Megamedia

Pero esta descargo es inconsistente con la maña de la Secretaría hasta entonces, ya que publicó desde abril, sobre cada paciente, si deje alguna lenguaje indígena, su años, sexo, entidad de salida, entidad y municipio de residencia,  si padece diabetes, EPOC, inmunosupresión, asma, o tiene rutina de tabaquismo, entre otros datos. Entonces no aplicó el mismo criterio de “proteger el apunte” sobre ninguna de estas variables.

Antiguamente la SSA publicaba exclusivamente una columna que especificaba si el paciente ingresado al sistema hospitalario “deje una lenguaje indígena”.

El universo de hablantes de lenguas indígenas es sustancialmente último que el de personas que se reconocen como indígenas. De los rodeando de 21.5 millones de personas indígenas en México sólo cerca de 6.5 millones son hablantes de alguna lenguaje.

Antiguamente del cambio en la cojín de datos sólo habían sido reconocidos 18 mil 262 hablantes de lenguaje indígenas con Covid-19. A partir del ajuste el número subió a 27 mil 611 indígenas —sumando hablantes y personas coche identificadas como indígenas— sin que sea requisito que hablen alguna lenguaje. Entre marzo y septiembre fueron subregistrados 9 mil 349 casos de indígenas con sospecha de suceder contraído Covid-19.

El funcionario de SSA, por otra parte, reconoció que los datos sobre indígenas que se integran a la cojín son deficientes. Hasta principios de diciembre existían 3 mil 447 casos de personas registradas como hablantes de alguna lenguaje indígena que, simultáneamente, están registradas en la categoría no indígena.

Esta combinación de persona que deje lenguaje indígena pero no es indígena es inusual en México, donde la población no suele instruirse las lenguas originarias a menos que se hable en casa. Encima, al 1 de diciembre hay 107 mil 768 casos en los que se llenó la columna sobre identidad indígena con “No especificado”.

“Existe un tema que se apasionamiento calidad del apunte. Esto significa que el apunte está mal llenado. Por eso insistimos siempre a las entidades federativas que hagan una revisión correcta de sus bases de datos y soliciten el apoyo para hacer una corrección”, apuntó Zaragoza cuando le preguntamos en octubre pasado sobre esa inconsistencia en los registros.

Durante los meses que omitió esta columna de la cojín pública, la propia SSA elaboró cuatro reportes fechados entre julio y octubre donde admite la maduro letalidad entre esa población, pero comenzó a hacer públicos estos reportes sólo hasta el 16 de octubre.

“Se observa una maduro letalidad comparada con la población en genérico. La distribución de la letalidad corresponde con las mesorregiones en donde se describe un maduro número de población indígena, tales como la región sureste, centro y noreste, por lo cual, es importante poner maduro atención en estos grupos”, describe el primero de estos reportes, fechado el 22 de julio.

Y la tendencia no ha cambiado. Con los datos oficiales incluidos tan pronto como en octubre es posible dibujar un plano de cómo el virus ha diezmado a la población originaria: Hay registro de casi 2 mil personas que se reconocen indígenas o hablan una lenguaje indígena y murieron por Covid-19 al 1 de diciembre.

Para encontrar los municipios más letales, en esta investigación se tomaron en cuenta aquellos donde han muerto 10 o más personas indígenas en datos oficiales. Estos son Motul, Yucatán, donde 64 por ciento (15 pacientes) de los 23 registrados murieron; Puente de Ixtla, Morelos (la medio de los 22 indígenas con Covid-19 fallecieron); Cozumel, Quintana Roo (48 por ciento con 14 muertes); Acanceh, Yucatán (44 por ciento defunciones, equivalentes a 10 muertes)  Ocosingo, Chiapas (44 por ciento de 23 fallecimientos) y Benito Juárez, Quintana Roo (34 por ciento, equivalente a 59 muertes).

A nivel entidad y ajustando por población, las mayores tasas de registros oficiales de crimen indígena están en Oaxaca (205 muertes y .17/100 mil hab), Tlaxcala (11 muertes y .16/100 mil hab.), Hidalgo (113 muertes y .10/100 mil hab.), Morelos (22 muertes, .10 muertes/100 mil hab.), Campeche (45 muertes, .09/ 100 mil hab.), Veracruz (63 muertes y .09/ 100 mil hab.), Belicoso (68 muertes, .05/100 mil hab.), Quintana Roo (128 muertes, .05/100 mil hab.) y Yucatán (261 muertes, .05/ 100 mil hab.).

Entre estas entidades, los municipios con maduro crimen son Benito Juárez, Quintana Roo (57 muertes en la zona, mejor conocida como Cancún); Mérida, Yucatán (33), y Juchitán, Oaxaca (29).

La SSA no hace pública la información sobre los pueblos indígenas a los que pertenecen los fallecidos, pero en el municipio de Benito Juárez —donde está Cancún y donde el Covid-19 ha sido más mortal para la población indígena— habitan integrantes de los pueblos maya, tseltal, tsotsil, chol y tojolabal.

Las muertes, tasas y el porcentaje de letalidad para cada municipio, tanto indígena como no indígena,  pueden consultarse en este mapa hecho con los datos de la Secretaría de Vitalidad.

Cifras que no convencen

En conferencia de prensa por la ceremonia de Día de Muertos en Palacio Franquista, el titular del Instituto Franquista de los Pueblos Indígenas (INPI), Adelfo Regino Montes, reconoció la crimen de  mil 494, pues excluyó a las personas hablantes de lenguas indígenas mal registrados como no indígenas.

Una diferencia de 300 muertes si se contabiliza a hablantes de lenguas originarias que aunque fueron mal registrados, sí hablan lenguas indígenas, y para esa término habían sido confirmados como fallecidos por Covid-19.

Sin bloqueo, ambas cifras generan incredulidad entre expertos.

«Es muy poco, y ojalá que así lo fuera», apuntó Arturo Erdely, doctor en matemáticas y doble en estadística de la Universidad Franquista Autónoma de México en relato a la proporción de indígenas contabilizados respecto del total de muertes en la cojín de datos. «Ese número de muertes no tiene sentido en México, donde la población indígena es tan inscripción [21.5 por ciento]”. Si uno de cada cinco habitantes del país son indígenas y sólo hay registro de 2 mil muertes,  no le cuadra la subrepresentación.

De las 97 mil 200 muertes registradas en total hasta el 1 de diciembre un 21.5 por ciento corresponderían a rodeando de 20 mil decesos indígenas.

“No estoy diciendo que necesariamente deba encontrarse esa cantidad”, explica el matemático, “porque la cojín de datos oficial no es representativa, no es una muestra aleatoria. Pero aún así, lo más racional es que la familia más escueto estuviera más representada en la estadística de muertes”.

TICUL.- La suspensión de la corriente eléctrica en Santa Elena, orilló al señor Carlos Dorado Cruz y su hija Astrid, quien padece de las secuelas del Covid-19, arribar a Ticul para abastecerse de la electricidad y utilizar su concentrador de Oxigeno. Foto:Megamedia

El profesor Erdely propone un entrenamiento para estimar una emblema que pueda acercarse más a la efectividad, y que se esquematiza así: hay municipios en que la población indígena es muy inscripción y hay decenas de muertes por Covid-19. Sin bloqueo, muy pocas de esas muertes están registradas como indígenas. En esos municipios, una emblema más “actual” debería aproximarse al porcentaje de población indígena para ese tipo de municipios.

Por ejemplo, un municipio clasificado “indígena” como Halachó, Yucatán, es 99.8 por ciento indígena. Pero en los datos de Covid-19 sólo la medio de las 20 muertes en Halachó están registradas como indígenas. El registro de muertes indígenas debería estar mucho más cerca del total de las muertes (19 o 20 muertes indígenas en un municipio casi 100 por ciento indígena sería mucho más probable).

“Es mejor ver el municipio de residencia y se clasifican si es municipio indígena o no indígena y hay que hacer un cálculo, contrastar [contra datos oficiales] de esta guisa. Si discrepan mucho estos cálculos yo le creería más al tema de municipio de residencia indígena”, explicó el matemático.

Cada municipio tiene cierto porcentaje de población indígena de acuerdo con información censal. Si tiene más de 40 por ciento de población indígena se califica como indígena y si tiene menos de ese porcentaje pero más de 5 mil habitantes indígenas se cataloga como “municipio con presencia indígena”. Al replicar el entrenamiento de Halachó para todos los municipios clasificados como indígenas y con presencia indígena se obtiene un estimado de 11 mil 622 defunciones indígenas usando el método propuesto por el estadístico, una diferencia de 9 mil 913 con los registros oficiales.

El subregistro de casos totales ha sido la norma en México y, en distintos grados, en todo el mundo. En México la autoridad sanitaria ha dicho que deliberadamente se clasificó a enfermos como positivos a Covid-19 usando exclusivamente resultados de pruebas de laboratorio, que de por sí muestran altos índices de positividad, es proponer que son muy escasas. Encima, hasta agosto la táctica federal consideraba muy pocos síntomas como característicos de coronavirus, como reconoció el subsecretario de Prevención y Promoción de Vitalidad, Hugo López Gatell.

Hasta el 7 de octubre se comenzaron a incorporar en la cojín de datos algunos de los positivos hallados por métodos distintos a la prueba. Todos estos datos dependen, todavía, de quienes puedan resistir a un hospital Covid-19.

Otros datos 

Mientras omitía la inscripción letalidad para indígenas de los datos públicos todavía la omitió en las conferencias vespertinas, el principal entraña de comunicación de administración de la pandemia del gobierno federal.

En una de las conferencias más recientes dedicadas al tema indígena, el 12 de septiembre, Jose Luis Alomía, director genérico de epidemiología de la SSA, omitió informar sobre la maduro letalidad, a pesar de que consta en los reportes elaborados por la Secretaría.

“Finalmente, como un tercer componente informativo, vamos a revisar la estadística de la afectación que en su momento se ha cubo a la población indígena. Nos lo habían solicitado en algunas de estas conferencias”, dijo entonces Alomía.

Pero en su revisión del tema solamente mencionó el número total de muertes y presentó estadística de enfermedades concurrentes de las muertes. No comparó la letalidad indígena contra la letalidad no indígena.

En otra exposición, López Gatell usó el estadístico de incidencia (cuántos enferman) y no la letalidad (cuántos mueren de entre quienes enferman) para balbucir de población indígena.

“Por fortuna hasta el momento, la proporción de enfermedad, digamos, la incidencia en poblaciones indígenas es sustancialmente último que en poblaciones no indígenas”, dijo el funcionario en conferencia de prensa del 20 de julio, dos días ayer de la término del primer reporte de letalidad que aunque confirma esa afirmación, todavía indica que a pesar de ser “pocos” los registros de indígenas fallecidos por Covid-19 respecto de no indígenas, es 50 por ciento más probable para indígenas sucumbir que para no indígenas..

Y aunque el número de casos totales de indígenas fallecidos (incidencia) sí era y sigue siendo último que el de no indígenas, los funcionarios omitieron que la probabilidad de sucumbir para un indígena contagiado era ya rodeando de 40 por ciento maduro que la de una persona no indígena para septiembre, probabilidad que hoy es 50 por ciento maduro a nivel doméstico, como se ha explicado ayer.

Consistentemente, en otras conferencias donde periodistas preguntaron sobre el tema, la secretaría lo evadió ofreciendo cifras convenientes. En la conferencia del 24 de junio, la titular del software divulgado IMSS-Bienestar, Gisela Lara respondió a dudas usando exclusivamente datos de su software que atiende a muy pocas personas indígenas respecto del total doméstico.

“Si ustedes se fijan, la incidencia por cada 100 mil personas siquiera es cierto de que a los indígenas les va peor, déjenme decirles que no […] Entonces, no es cierto que están mal atendidos; al contrario, creo que les está yendo mejor, son más cuidados los indígenas, los que se dicen indígenas”, manifestó en la conferencia del 24 de junio la titular del software divulgado IMSS-Bienestar, Gisela Lara.

Aunque no hay ninguna evidencia de que los cuerpos indígenas sean menos resistentes a la enfermedad, la continua lucha para lograr a las condiciones de una vida digna y plena van desgastando el organismo y contribuyendo a producir las condiciones que son factores de peligro en muchas enfermedades, de acuerdo con la doctora Leslie Korn, Phd en Medicina del Comportamiento y ex investigadora Fulbright en México.

El Covid-19, según la doble, opera a través de un conjunto de procesos inflamatorios de diversos órganos, contra los que finalmente el cuerpo puede perder la batalla. Diabetes, cáncer, enfermedad del corazón, incluso la depresión inicia con estrés e inflamación crónicos.

«No olvidemos el sensación de la pobreza y el estrés de la pobreza por no poder arrostrar alimentos o por no poder enriquecer tus gastos. Todavía crearán un proceso inflamatorio en el cuerpo», explicó Korn.

Aquella bisoño maya, que el auxiliar técnico sanitario Luis Cauich vio sucumbir en un hospital de Quintana Roo el pasado abril padecía diabetes, inmunosupresión y enfermedad renal.

La diabetes, que en los abriles 30 era una “enfermedad de ricos”, hoy aqueja a quienes son obligados a optar por viandas adecuado de bajo costo, azúcares y harinas procesadas. Quienes viven con una constante tensión por la discriminación y el racismo terminan padeciendo hipertensión, la maduro comorbilidad entre indígenas de acuerdo con los datos de la Secretaría de Vitalidad. Es un círculo vicioso.

Foto de portada: Marlén Martínez.

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