Sinaloa

¿Qué pasó en el Culiacanazo?, mejor conocido como jueves negro

¿Qué pasó en el Culiacanazo?, mejor conocido como jueves negro

Es jueves, el sol brilla intensamente en Culiacán, es otro día más en que muchos acuden a sus trabajos y escuelas, el día está avanzando con normalidad, faltan unos minutos antes de las tres de la tarde, la ciudad se queda en silencio, disparos de armas se escuchan en diferentes puntos de la capital sinaloense,  se ven carros y camionetas con hombres armados por las calles del centro, norte y sur de la capital, el ambiente caluroso está cambiando, se siente miedo, pánico, impotencia y horror en el aire, la gente corre buscando donde refugiarse, padres y madres llevan a sus hijos en brazos protegiéndolos, nadie sabe qué hacer, se ve las lágrimas en los ojos de los ciudadanos que están frente al monstruo que no había salido, los negocios del centro comienzan a cerrar, unos reguardan a las personas otros los echan a la calle, en la avenida principal Álvaro Obregón desfilan camiones blindados de militares y convoyes de civiles sumamente armados, las sirenas de las patrullas suenan por todas partes, columnas de humo invaden el cielo, disparos y más disparos… es jueves 17 de octubre del 2019, es el Culiacanazo.

Hace un año Ovidio Guzmán, el hijo del famoso narcotraficante Joaquín Guzmán Loera alias el “Chapo Guzmán“, fue detenido por elementos policiacos federales en Culiacán en una exclusiva zona residencial de la ciudad, tras su detención hombres armados pertenecientes al Cártel de Sinaloa se desplegaron por toda la capital sinaloense.

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Las principales salidas de la ciudad fueron cerradas por el narcotráfico, carros, camionetas y camiones fueron quemados, en el cielo, desde diferentes puntos de Culiacán, solo se podía observar las columnas de humo, un enorme enfrentamiento entre civiles y elementos policiacos se suscitó por toda la ciudad durante horas, reos del penal de Aguaruto fueron liberados por los hombres armados, esto presuntamente para unirlos a la “batalla”.

La gente al ver las balaceras en varios puntos de la ciudad salió corriendo buscando donde protegerse/Foto: Debate

Carlos, un hombre de 60 años, ciudadano culiacanense y testigo del jueves negro, quedó atrapado en medio de una balacera entre civiles armados y militares de ese día sobre la avenida Universitarios, él venía del Jardín Botánico, al estar a dos cuadras de la avenida Álvaro Obregón escuchó balazos a lo lejos, de repente miró cómo la gente salió corriendo, quiso asomarse a ver qué pasaba, no pudo, ya que comenzó a oír disparos más cerca, atrás de él se estaba suscitando un enfrentamiento.

A mis espaldas escuché balazos más fuertes, tres carros atrás estaba otra camioneta de soldados y por un lado –hombres armados- los estaban baleando”

Al ver lo que estaba sucediendo a sus espaldas Carlos entró en pánico “todo mundo empezó a correr, algunos se salieron de sus autos”, él decidió quedarse en su camioneta, tirarse al piso, hacerse bolita, para protegerse, no sabe cuántos minutos duró la balacera, para él fue eterno, no sabía que iba a pasar, solo escuchaba los balazos y la gente gritar, su única vista era el cielo.

Pensé, yo no puedo salirme de mi carro, corro más riesgo, una bala perdida… los negocios que estaban ahí cerraron sus puertas y la gente iba corriendo como loca”

Para poder ver que sucedía sin tener que levantarse del piso de su camioneta Carlos alzaba su mano con su celular y tomaba fotos, ahí se dio cuenta que había cuerpos en la calle, que los carros seguían parados, y que “los balazos seguían”.

Escuchábamos gritos, eran las personas que estaban heridos o ya muriéndose”

La camioneta blanca estaba detrás del vehículo de Carlos/Foto: Captura de video

De repente su celular sonó, era su hija preguntándole donde estaba, pero se llevó una sorpresa al escuchar que ella se estaba resguardando en un restaurante ubicado sobre el boulevard Enrique Sánchez Alonso porque había una balacera afuera del lugar, a los minutos su cuñado le marcó y le comentó que estaba en medio de un enfrentamiento cerca del cuartel militar, ahí fue cuando se preguntó “¿Qué está pasando? ¿Hay balazos por todos lados?.. Esto se está poniendo muy feo, no sabía de qué se trataba”

Resguárdate muy bien, metete hasta la cocina del restaurant, ahí agáchense, tírense, te voy a decir la verdad, yo estoy en medio de una balacera” le dijo Carlos a su hija.

Mientras Carlos estaba tirado en el piso de su camioneta viendo el cielo empezó a rezar, pidió por el bien de su familia, le pedía  Dios que eso terminara, pidió por su hija que estaba en una situación similar a la que él estaba viviendo, él comenta que “cuando uno vive esos momentos uno quiere ser el protector y salvador de tu familia”.

Estaba pidiéndole a Dios que se acabara eso, el ruido, porque sabía estaban matando… no había más que estar rezando, en realidad yo me confesé ahí…-le decía- ve por mi familia y por los que estamos aquí”

Cuando Carlos escuchó que varios carros se empezaron a mover se levantó y buscó como salir de ahí por calles alternas, tomó la avenida Álvaro Obregón pero de repente empezó a ver que los carros venían en sentido contrario y mucha gente corriendo, por lo que decidió llegar a un oxxo que estaba cerca para refugiarse, a los minutos el lugar fue cerrado con él adentro y otros tres clientes más.

“Me moví por calles alternas y por la Obregón dije iré hacia el centro de la ciudad, cuando empecé a ver carros en sentido contrario que venían del centro de la ciudad y gente corriendo también”

Desde diferentes puntos de la ciudad se miraban columnas de humo de los carros quemados/Foto: EL DEBATE

Carlos duró alrededor de tres horas resguardado dentro del oxxo, ahí fue cuando empezó a ver en redes sociales que estaba sucediendo, se enteró que habían capturado a Ovidio Guzmán, hijo del “Chapo Guzmán”, entre todos buscaron por donde irse para evitar pasar por los lugares de enfrentamiento, al tener la ruta trazada salió del local, subió a su camioneta y condujo por calles alternas rumbo a su trabajo en la colonia Las Quintas, en el camino vio una camioneta con hombres armados, su reacción fue tomar otra calle en sentido contrario para evitar topárselos de frente, pero al pasar el puente Juárez vio por el retrovisor que hombres armados lo estaban cerrando.

Alcancé a pasar el puente Juárez y a los cinco o tres minutos, por el retrovisor vi que llegaron carros y atravesaron todo y más me entró la cosa y dije ¿pues qué sucede?”

Al llegar a su trabajo les dijo a sus hijos y empleados que no iban a salir, ahí pasaron la noche, comieron lo que tenían en el lugar, al día siguiente, a las seis de la mañana, Carlos salió a llevar a cada quien a su casa, en el camino observó carros en llamas, pasó por el lugar donde él se había quedado atrapado y vio la camioneta que se enfrentó contra los militares, estaba totalmente quemada y perforada por las balas.

Varios carros, camiones y camionetas fueron incendiadas durante el jueves negro/Foto: EL DEBATE

“Vi que estaba el carro que a mí me había tocado, estaba completamente destruido, sin llantas, aparte que estaba quemado, perforado con unos hoyos tremendos, era cosa de Dios que no nos tocara”, comentó Carlos en entrevista con DEBATE.

Estaba viviendo yo en ese momento lo que estaba pasando en Afganistán”                   

Tras este hecho Carlos nos comenta que se dio cuenta de varias cosas, una de ellas es que “hoy estamos, mañana no sabemos, tenemos que estar bien con nosotros mismos, tenemos que estar bien con nuestra familia, amigos y semejantes”.

“Me di cuenta quien tiene el control de la ciudad, como ciudadanos tenemos que andar siempre lo más recto posible, no crearnos problemas, porque no sabemos quién sea la persona que este delante o tras de ti… no toco el claxon aunque este en mi derecho”

A los días recibió una llamada de unos amigos que viven en la Ciudad de México, quienes le preguntaron qué opinaba sobre la liberación de Ovidio Guzmán ya que ellos opinaban que “el gobierno debe de actuar con mano dura para que entiendan”, a lo que Carlos les comentó que ellos no vivieron el momento, solo estaban viendo las cosas por televisión, por eso las opiniones serán diferentes.

“Uno que vivió el momento, estando abajo escuchando los balazos, yo rogaba que soltaran a Ovidio, porque mi hija estaba en medio de otra balacera, y yo no quería sufrir eso, le rogaba a Dios que el presidente soltara al hijo del Chapo

El presidente actuó de acuerdo a lo que sentíamos los que estábamos ahí en esos momentos”

www.debate.com.mx

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